Nataixa Ros es pintora. Hija de un músico famoso, diseñadora de éxito en Dior y empresaria de decoración. Profesionalmente tenía la vida resuelta. Lo dejó todo por dedicarse a su sueño, la pintura. El ocho de marzo expondrá en una galería de Nueva York. Amable y completamente accesible, en la entrevista nos cuenta su peripecia vital, habla de su familia y logra transmitir su amor por el arte. Nos descubre que luchando por los sueños, éstos consiguen hacerse realidad.
¿Quién es usted Nataixa?
Soy una mujer nacida en una familia especial. Crecí en el mundo del arte, pero no quería estar en ese mundo. Cuando cumplí los diecisiete años, a punto de acabar el instituto, mi
padre me preguntó (dándolo por supuesto) si estudiaría Bellas Artes. Ni de coña, le contesté, con aquello me moriría de hambre. No me veía con las manos llenas de pintura y dando clase.
Decidí hacer diseño de moda. Mis padres me dieron la oportunidad de ir a París a estudiar Alta Costura y me fue muy bien. Gane un premio especial y comencé a trabajar nada más acabar los estudios en Lacroix, dónde hice un máster. Después en Dior, allí estuve en el equipo de diseño.
Pero vivir en París puede resultar muy duro para los que somos mediterráneos y echamos de menos el sol. Quería volver a España, empecé a mandar currículum y me contrataron en Loewe, acabando en Madrid. Hasta que a una le entran ganas de ser madre y ve que en el mundo de la moda la maternidad es difícil de llevar, sobre todo, cuando se pasan seis meses del año fuera de casa. Me reciclé en pintura decorativa e interiorismo. Después estuve trabajando en el mundo de la arquitectura. Me fue bien, muy bien. Luego me vine a Barcelona y me dediqué al interiorismo al cien por cien.
Hasta que un día… Yo soy así, no pienso las cosas. Un día estaba con mi socio, recuerdo que era enero, estábamos repasando los proyectos que teníamos encima de la mesa, que eran unos cuantos. Era el mejor momento del sector de la construcción. Me empezó a entrar como un agobio y le dije que me plantaba. Le expliqué que no había nacido para aquello, que necesitaba pintar y me acababa de dar cuenta. Ahí decidí que tenía que pintar y empezó mi lucha. Y aquí estamos.
Menuda peripecia para acabar haciendo lo que querían sus padres.

Es que no me gustaba el mundo del arte. Hay algo sintomático, cuando me llaman “artista” me da repelús.
Su padre es Antoni Ros Marbá compositor y director de orquesta famoso. Háblenos de él.
Mi padre iba para electricista, es hijo de un humilde electricista de Hospitalet de Llobregat, una ciudad del cinturón de Barcelona. Decidió que para poder vivir tenía que ser músico. Fue el primer director de la Orquesta de RTVE. Como consecuencia de ello, nací en Madrid.


































